De productores familiares a jornaleros envenenados

El sistema los expulsa. Luego los reincorpora en clave de asalariados. Finalmente los envenena. Ese círculo recorren muchas familias rurales en Traslasierra. En la zona existe temor por “enfermedades raras”, y por la falta de control sobre un modelo agrario que avanza en cada rincón.

Está despejado en Los Cerrillos. Héctor González, recorre el Instituto de Enseñanza Agropecuaria 230, donde trabaja desde hace 18 años y del que hoy es director. “Nos pasaron los aviones fumigando por acá arriba”, suelta, dolido. La escuela tiene 160 alumnos. Desde hace poco más de una década, en campos linderos se ha incrementado exponencialmente la utilización de agroquímicos. Este año “la situación ya no dio para más”. “Pasaban los aviones fumigando, acá, a menos de cien metros, a las diez de la mañana”, recuerda. A partir de los reclamos del director y otros vecinos, en mayo se sancionó una ordenanza de adhesión a la ley provincial (9.164), que regula la aplicación de agroquímicos.

“Debemos estar afectado por esto de las fumigaciones”, dice el director sobre las enfermedades que aparecieron en la zona.
“Debemos estar afectado por esto de las fumigaciones”, dice el director sobre las enfermedades que aparecieron en la zona.

Nacido en el pueblo, González vivió desaparecer las explotaciones familiares y la irrupción de grandes predios que producen papa y de megaemprendimientos dedicados a la soja y el maíz. A la par hubo otras transformaciones. Menos espectaculares. Más silenciosas. “Ha cambiado muchísimo el patrón de enfermedades. No soy profesional en eso, pero uno puede intuir porque se notan enfermedades raras”, dice, desde su empirismo.
A partir de su saber sostiene la idea base del derecho ambiental, el principio precautorio: detener una actividad que pueda poner en riesgo la salud o el ambiente hasta tanto se demuestre que no supone daño alguno. “Debemos estar afectado por esto de las fumigaciones”, sugiere, e inmediatamente plantea: “Que alguien me demuestre lo contrario y voy a ser el primero en decir que me he equivocado”. González habla con la herida fresca. Recientemente tuvo dos casos que lo golpearon de cerca. “Falleció de leucemia una piba recién egresada, y tuvimos el mismo problema con otro chico.”

Los propios alumnos y sus padres se emplean en la papa. Según González, “un 90 por ciento” de la población trabaja en esa actividad durante las dos cosechas anuales. La producción de la hortaliza “representa el 32,88% de la provincia” y requiere “una alta demanda de mano de obra para esta tarea”, explica el documento ‘Cambios y tendencias de la cobertura-uso de la tierra en zonas áridas (…)’, de los investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba José Fernández, Horacio Britos y Alicia Barchuk (Revista de la Asociación Argentina de Ecología de Paisajes, 2012).
Estos sistemas productivos son impulsados “por agricultores empresariales con una importante intensificación en el uso de insumos (agroquímicos)”, insecticidas, fungicidas y herbicidas.
Este nuevo esquema regional irrumpió con fuerza en los 90’. A la producción de papa se sumó un proceso de presión inmobiliaria, empujado por empresarios de otras provincias, para expandir la frontera agrícola. “Entre 2000 y 2010 se desmontan 10.000 hectáreas aproximadamente. El bosque desapareció”, apunta Marcela Ledesma, investigadora de la estación forestal del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Villa Dolores. En esas zonas, familias campesinas criaban cabras y hacían una explotación selectiva del monte nativo.
A partir de entonces “aumenta la población rural migrante en los pueblos”, como Los Cerrillos, que “ahora son fuerza de trabajo desocupada hasta que llega alguna tarea agrícola regional”. Por ejemplo, se ocupan en las 12.000 hectáreas que se riegan por el dique La Viña, dedicadas casi en su totalidad a la papa. “Desde Los Cerrillos hasta San Miguel, unos 35 kilómetros, ya no queda pequeños productores aprovechando monte”, dice Ledesma, para cerrar el círculo de expulsión.

Artículo publicado en El Argentino (cordoba.infonews.com)

–20 de agosto de 2013–

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