Encuentro de ferias

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San Marcos Sierras era el sitio justo. Punto de encuentro por excelencia de iniciativas autogestivas, y referencia de una zona que aún apuesta por las producciones regionales, este Municipio recibió el Primer Encuentro Regional de Ferias Francas de la provincia. Más de setenta pequeños agricultores y campesinos se dieron cita el último fin de semana largo del año para reflexionar sobre un sector que cuenta con una veintena de mercados en territorio provincial.  Institucionalizar a un colectivo social que ofrece productos sanos a precios justos fue el gran objetivo que dejó este intercambio.

Las jornadas, organizadas por la Secretaría de Agricultura Familiar de la Nación (SAF) y apoyadas por el Municipio, tuvieron un doble propósito: exhibir la potencialidad de este sector y servir como ámbito de debate para mejorar las políticas específicas.

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La feria de San Marcos funciona una vez por semana. Como ocurre en otros puntos de la provincia este espacio sirve para estimular a los emprendedores de la zona, ya que abre otra puerta frente a la opción habitualmente desventajosa de negociar con acopiadores. Andrés Sensottera, joven productor de cerveza artesanal cuenta que “en general a los pequeños productores les pasa que no saben dónde ubicar sus productos a un precio justo, sin intermediarios”. Frente a ese cuadro, “la feria es una gran oportunidad” para “unos cuarenta productores que venden miel y verduras”, entre otras mercaderías artesanales.

El puesto del Movimiento Campesino de Córdoba es una perfecta combinación de colores y formas. Quesos, dulces, arropes se mezclan para atraer la vista de vecinos y transeúntes ocasionales. Ceferino Romero, de la comunidad Casas Viejas, ubicada a 60 kilómetros de Villa de Soto, ofrece el fruto del trabajo campo adentro. “Comercializamos productos hechos con la leche de cabra, como quesos y dulce de leche. Además se trabaja mucho con la miel, los frutos de monte, como el algarrobo, el mistol, y el chañar con los que se hace arrope. Y hay muchas hierbas medicinales, que las preparamos en saquitos, y hacemos te digestivo o antigripal”, describe.

Ceferino celebra la apertura de las ferias ya que de esta manera se obtiene “un mejor precio para nosotros y para el consumidor”.  Por otra parte, “es una forma de hacernos conocer”. “Podemos decirle a quien se acerca que en el campo hay campesinos y que hacemos estos productos”, enfatiza orgulloso. En sintonía, Ricardo Vissani, coordinador SAF en Córdoba, valora poder “mostrar el trabajo de nuestros productores” y destaca la necesidad de “transformar las ferias en política de Estado para fomentar la agricultura familiar y cuidar el bolsillo de los consumidores”.

Productos sanos
Al objetivo de difundir un comercio justo, los feriantes agregan un permanente debate en torno a la producción de alimentos sanos. Desde Traslasierra, Domingo Gómez suma su puesto con ese sello distintivo. El hombre de Las Tapias ofrece sus tomates, pimientos, lechuga, berenjenas y remolacha obtenidos sin la utilización de agroquímicos ni fertilizantes industriales. Además de feriar en Villas de las Rosas, Domingo vende directamente en su quinta “donde la gente puede ver cómo hacés tu producto, te puede consultar y aprender”. Con estas formas de venta, el consumidor obtiene un producto sano “a buen precio” y “el productor no regala su mercadería a las grandes verdulerías”.

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“La gente tiene interés en los productos agroecológicos”, dice Estela Bedoya, de la Feria de Yacanto. Son varios los feriantes que coinciden con esta mirada y trabajan en la misma línea. “Estamos haciendo conocer este tipo de productos y defender esa idea: que queremos comer más sano y redescubrir como vivían nuestros antepasados.” Este tipo de agricultura no es cosa del pasado, según datos de la ONG Grain los “campesinos son casi la mitad de la población mundial y cultivan al menos el 70 por ciento de los alimentos del planeta”.

Horacio Britos, delegado de la SAF para el noroeste cordobés, plantea que “hay un fenómeno del lado del consumo, de concientización, en el que muchos sectores urbanos buscan productos con la marca de lo socialmente justo”. Para satisfacer esa demanda, “la fase que queda es empoderar económicamente al sector campesino y a la economía social”.

Pasos siguientes
Frente a las diversas necesidades planteadas por los feriantes, se analizan propuestas a futuro. Mauro Lassa, referente de comercialización de la SAF, entiende que el camino es “cooperativizar” a los productores. “Se deben crear salas compartidas de elaboración a nivel municipal y hacer compra de insumos comunitariamente para bajar costos”. Por otra parte, indica Lassa, ya está en marcha la creación de una red de productores por provincia para armar centros concentradores de la producción familiar y de ahí distribuirlos a las diversas ferias, como contracara del ‘supermercadismo’.

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Algunos puntos que aún faltan desarrollar son el tema del transporte de los feriantes, algo que complica económicamente cuando se sale más allá de la feria más próxima. Por otra parte, las regulaciones municipales muchas veces no acompañan el proceso de venta directa del productor al consumidor, con el fomento de las ferias y de apoyo técnico en cuestiones bromatológicas para unidades familiares. Otra ítem a trabajar es “el tema de la difusión”, dice Luciana Moreno, de la feria de Villa Ciudad Parque. “Tenemos que hacer más publicidad, más promoción, para multiplicar y que más gente venga” a este tipo de espacios donde se obtienen productos de primera calidad sin eslabones que distorsionen el precio del trabajo agrícola familiar.

Artículo publicado en Hoy Día Córdoba –23 de diciembre de 2014–

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