Del balotaje a la UAC

Por fuera de la agenda pos electoral sobrevino un nuevo encuentro de la Unión de Asambleas Ciudadanas. La cita de la 25° edición de esta confluencia de organizaciones autónomas que enfrentan el extractivismo en sus diversas vertientes a lo largo y ancho del país tuvo lugar en Malvinas Argentinas (Córdoba). Allí un bloqueo popular frena desde 2013 la instalación de una planta semillera de la multinacional Monsanto. “Vemos un escenario en el que el modelo extractivo se va profundizar con represión, pero estamos organizados y sabemos resistir”, planteó Eduardo Quispe, de la Asamblea Malvinas Lucha por la Vida –Línea Fundadora-.

Los diversos talleres y debates repasaron el cuadro de situación en los diversos rincones del país. Se abordó el impacto del modelo agrario a gran escala, con uso masivo de agroquímicos y afectaciones al ambiente y la salud; las consecuencias de la nueva avanzada petrolera mediante la fractura hidraúlica o fracking; la presión de los mega-emprendimientos desarrollistas sobre áreas de uso común; y las últimas novedades en materia de mega-minería.

Tema central

Sobre el tema minero se destacó la situación del pueblo sanjuanino de Jáchal. El derrame de cianuro sobre las aguas de esa región, ocurrido el 13 de septiembre, a partir de un desperfecto en la mina Veladero de la empresa Barrick Gold mantiene en alerta a varias poblaciones. En Jáchal, por ejemplo, fue declarada la emergencia ambiental y social a raíz del impacto sanitario de este incidente. A pesar del accionar del gobierno provincial por tratar de minimizar el hecho, un estudio de la Universidad Tecnológica Nacional de Mendoza, sobre muestras tomadas a seis kilómetros de Jáchal, apuntó que los valores de cianuro encontrado (0,08 mg/L) superan los máximos aptos para la vida acuática (0,005 mg/L).

Ante este escenario, la ‘Asamblea Jáchal No se Toca’ busca visibilizar la situación en otras regiones del país. “Es un problema nacional, no sólo de un pueblo. Al contaminarse este río se afecta un sistema que termina desembocando en Córdoba, San Luis y La Pampa”, apunta Sandra Pérez (51), docente jachalera. Por supuesto en lo inmediato la peor parte la llevan los vecinos de esa zona. “No se puede tomar agua, pero hay gente que no tiene otra opción que sacar de los pozos”, compartió con un tono que mezclaba rabia y dolor.

Ante el apoyo que recibe este tipo de emprendimientos por parte de los Ejecutivos provincial y nacional, la asamblea busca mecanismos para apuntalar su lucha. Sandra sostuvo que “han pasado muchas asambleas” por Jáchal el último tiempo y eso “fortalece mucho”. “Necesitamos aprender de otros que vienen con más experiencia y por eso estamos acá.”

El futuro en la provincia no es alentador y en ese sentido, empaparse de otras experiencias da aire para seguir la resistencia. “Tenemos 24 emprendimientos mineros, y es imposible que con estos proyectos no ocurran estos desastres. Se sabía que esto iba a pasar y tememos que pase algo aún peor”, dijo acerca de la ubicación de los diques mineros, cargados de tóxicos, situados en zonas sísmicas.

Como contracara de lo que ocurre en San Juan, Mendoza ha logrado frenar en el avance de la minería a gran escala con uso de tóxicos como el cianuro. Sin embargo, la pieza clave de esa lucha que es la ley 7.722, surgida de las asambleas ciudadanas, espera un inminente fallo de la Corte Suprema provincial por un pedido de inconstitucionalidad. Claudia Freire (52), de la ‘Asamblea Popular por el Agua’, afirma que esa ley “es una afrenta para los empresarios, que han presentado más de quince pedido de inconstitucionalidad, y que ahora han llegado a la Corte”. Pero para los sectores populares, esa norma “tiene un simbolismo muy fuerte, porque defiende nuestro recursos más vital”. Esta asambleísta, curtida en enfrentamientos contra el extractivismo, indicó que “hoy el principal enemigo son las mineras y también el fracking, que avanza en Vaca Muerta”.

Perspectiva

Pasadas las elecciones nacionales, las lecturas son diversas. Algunos sostienen que el extractivismo se profundizará, y de forma más violenta. Otros entienden que en estas políticas (avance de las fronteras agropecuarias, hidrocarburífera y minera) habrá continuidad lineal entre kirchnerismo y macrismo. Más allá de las caracterizaciones de los espacios políticas partidarios, Freire ironizó: “El nuevo Gobierno no da ninguna esperanza de cambio, más allá de su nombre. Seguirán los mismos proyectos que están hace años e incluso peor”. Desde su óptica, Eduardo Quispe agregó que “el país ya está entregado a lo largo y ancho de su territorio, y aunque cambien los rostros el saqueo va a seguir”.

Como respuesta, las asambleas deben “forjar luchas programáticas para contrarrestar el extractivismo” y “preparase para las políticas de represión que seguramente se van a agudizar y profundizar”, balanceó Quispe. “Acá estamos, organizados, desandando camino, desaprendiendo y aprendiendo nuevas formas de vivir, siendo constructores de una nueva sociedad”, remató el malvinense, de espaldas al predio de Monsanto, de frente a luchadoras y luchadores de todo el país.

Artículo publicado en ECOS Córdoba -3 de diciembre de 2015–

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