Colonia Tirolesa realizó su primera feria agroecológica

Con sol pleno, mujeres y hombres se acercaban a la plaza para vivenciar una experiencia que increíblemente se volvió inusual en estas tierras: comprar frutas y verdura de huerta, sin proceso industrial, directamente al productor. Lo que nunca debió dejar de ser, renació por un rato y promete replicarse. Colonia Tirolesa realizó el miércoles su primera Feria Agroecológica. Productores, estudiantes secundarios, consumidores, técnicos de la Secretaría de Agricultura Familiar e INTA, y Municipio tiraron para el mismo lado; buscaron empezar a transitar hacia otra agricultura, otra alimentación: más humana.
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Un camino…  
Colonia Tirolesa no cuenta con ley que regule el uso de plaguicidas de síntesis; se rige por la ley provincial 9.164, que permite fumigar incluso en zonas urbanas con productos clase toxicológica III y IV, como el cuestionado glifosato, por ejemplo. No obstante, la creciente urbanización  disparó los reclamos para empezar a pensar zonas de transición, lugares donde se practique una agricultura natural, como supo ser durante diez mil años. Ese proceso tuvo fuerte activismo de la escuela secundaria local, que fomentó charlas con médicos y especialistas abocados a estudiar los impactos socio-sanitarios del extendido paquete transgénico (semillas modificadas genéticamente más uso masivo de agroquímicos).
Estas inquietudes se sumaron a algunos productores entusiastas que intentaban continuar con la tradición de producir alimentos sanos en sus casas y comercializar el excedente. El contacto con técnicos de la Secretaría de Agricultura Familiar y del INTA, más algunas conversaciones con el municipio, impulsaron un proceso para esbozar modelos alternativos, al dominio casi exclusivo de la soja, el maíz y el trigo con manejo de plaguicidas.
Como una herramienta más en este camino de concientización, se planteó la realización de la feria. Luis Narmona, técnico de la SAF, planteó que este espacio “es una forma de visibilizar el interés por esta producción, por estos alimentos”.
Que se haga costumbre 
La feria presentó una decena de puestos. Frutas, verduras, dulces caseros, huevos, nueces, plantines y modelos de bio-construcción formaron parte de la variada oferta. Productores de Córdoba, Colonia Caroya y Juárez Celman, acompañaron a los locales de Tirolesa y Villa Retiro para hermanar experiencias.
Pelo canoso, voz bajita, rasgos añosos en su rostro. Rosa Tolaba produce  achicoria, puerro, remolacha, zanahoria, perejil, choclo. “Yo me he criado con cosas naturales. Y sé que esto (señala las verduras) va a estar sano, entonces lo doy con toda confianza a la gente que está consumiendo.” La mujer, que ha sabido ver el territorio durante su transformación productiva no duda: “La tierra con los químicos se desgasta mucho. Eso hace mal a las plantas, a la gente, al agua, contamina todo.”
Horacio Campo es productor de frutillas y elaborador de dulces (realmente deliciosos). Es además uno de los impulsores de esta experiencia ferial. “Esperemos que seamos cada vez más, este modelo es sustentable en el tiempo, así que esperamos que se imponga. El otro modelo, el dominante, es insostenible por el impacto en la salud de los agroquímicos, los problemas de erosión del suelo e inundación que trae aparejados. Sabemos que la transición es lenta, que hay resistencia, pero vamos andando.”
La intención, explicó entusiasmado, es “hacer la feria una vez al mes, y luego que se instale una vez por semana”. A modo de reflexión, Narmona agregó: “Esperamos que esta experiencia forme parte de la vida del pueblo”.
Artículo publicado en Semanario Primer Día — 4 de diciembre de 2016–
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